Conozca a Seydina

Conozca a: Seydina 

El acceso a la cirugía es más que un lema que compartimos. Creemos que es un derecho humano básico.

Si su bebé naciera hoy con labio leporino, lo más probable es que en pocos días encontrara un médico que pudiera identificar la afección. Entonces, en unas pocas semanas como máximo, se programaría la cirugía.

Si más tarde esa criatura desarrollara cataratas que le dejaran ciego, su primera respuesta sería acudir al optometrista para ver cuáles serían los siguientes pasos.

Para la familia de Seydina estas opciones nunca existieron. 

Seydina nació con un paladar hendido que hacía casi imposible alimentarlo de bebé. Afortunadamente, su madre, Bintou, trabajó duro para asegurarse de que su hijo recibía la nutrición que necesitaba mientras buscaba una forma de sanarlo. 

“Lo llevé a diferentes hospitales locales, pero no lo trataron“, cuenta. “Dijeron que había que operarlo, pero no inmediatamente. Volví a casa y esperé“. 

Esa espera duró ocho años. En ese tiempo, empezó a manifestarse otra afección. El abuelo de Seydina había sido uno de los cuatro hermanos afectados por cataratas cuando eran niños. Dos generaciones después, la pesada herencia familiar regresó cuando los ojos de Seydina empezaron a nublarse. 

Las afecciones de Seydina le impidieron disfrutar de las cosas sencillas de la infancia. En la escuela, sus compañeros se burlaban de él e incluso lo empujaban, convirtiendo en un juego el hecho de que no pudiera verlos con claridad.

Al final, Seydina se vio obligado a volver a casa, alejado de sus estudios, y con sus posibilidades futuras limitadas. 

El acceso restringido a la atención médica, concretamente a la atención quirúrgica segura, dificulta enormemente la sanación de los que sufren. Incluso quienes pueden permitirse el elevado costo de la atención quirúrgica dudan en confiar en los limitados cirujanos de sus países. 

“La cirugía me asusta más que cualquier otra cosa”, admite Alioune, el abuelo de Seydina. “Rara vez vemos en nuestros países una operación con éxito. Por eso, cuando se trata de una operación, los padres piensan que es el fin. Si esa persona vuelve a casa, será una gran sorpresa”.

Por eso, cuando llegó a su país la oportunidad de una intervención quirúrgica segura y gratuita, pareció la oportunidad de su vida.  

El Global Mercy estaba atracado a sólo 10 millas de su casa, y pronto Seydina y su madre estaban a bordo, dando los primeros pasos hacia una vida sana y un futuro restaurado. 

Tras dos exitosas cirugías y un periodo de recuperación, Seydina regresó a casa con su familia y recuperó la vista y el habla.  

“Come todo lo que le das”, dice aliviada Bintou sobre su hijo, al que describe ahora como “un niño alegre“. “He notado muchos cambios después de su operación“. 

Hoy, Seydina está listo para volver a las aulas, ansioso por satisfacer su amor por el aprendizaje y aprovechar su infancia, que casi le fue robada. 

“Desde que volvió a casa, he dejado de preocuparme”, afirma Alioune. “Le deseo una vida tranquila y llena de éxitos”. 

Gracias a amigos como usted, Seydina recibió una cirugía que le cambió la vida a bordo del Global Mercy.