Lleve esperanza a niños como Mather

Anjara

Esperanza digna de esperar: la historia de Mather     

 

«La gente nos decía que, a medida que creciera, las piernas se le enderezarían, pero ocurrió todo lo contrario».  

Alpha describe a su hermana de 9 años, Mather, como «lista, inteligente y trabajadora», rasgos que la definen mucho más de lo que sus piernas arqueadas jamás podrían hacerlo. Aun así, el arqueamiento pronunciado que comenzó cuando solo tenía 2 años amenazaba con frenarla. 

«A veces, cuando se despierta por la mañana, no puede levantarse de la cama», explicó Alpha. «Se queja de que le duelen las rodillas. No puede correr ni caminar durante mucho tiempo». 

Mientras la mayoría de los niños de su edad ganaban confianza e independencia, Mather aprendía a desenvolverse en su mundo con limitaciones innecesarias. «No podía ir a buscar agua, lavar los platos ni siquiera caminar largas distancias», dijo. «Mis amigos de la aldea solíanburlarse de mí». 

Su familia deseaba ayudarla, pero los médicos locales no podían hacer gran cosa. Así que la enviaron a vivir con su tía a una ciudad donde fuera más fácil acceder a la atención médica. Pero, ni siquiera en la ciudad pudieron encontrar ayuda.  

En su lugar, esperaron y oraron.  

Entonces, la tía de Mather escuchó un anuncio en la radio sobre la llegada de Mercy Ships a su país para brindar atención quirúrgica. Rápidamente se puso en contacto con los padres de Mather e hizo planes para llevarla al sitio de registro en 2023.  

Pero la necesidad de atención quirúrgica en el país es abrumadora, y solo se pudo atender a unos pocos miles de personas. Mather no pudo subir a bordo en ese momento, pero su familia se negó a rendirse. Sabían que el buque volvería pronto, así que decidieron esperar, porquesabían que la esperanza estaba al alcance de la mano. 

«Cuando me enteré de que [Mercy Ships] podría enderezar las piernas de mi hermana, me alegré mucho por todo el dolor que ella había sufrido», compartió Alpha. 

Mather esperó, permaneciendo en Freetown durante casi un año. Y cuando el buque regresó, ¡ella estaba lista!  

Al llegar, Mather habló con los médicos, quienes le explicaron por qué sus piernas estaban torcidas; una afección que llamaban displasia esquelética.

«La displasia esquelética es una afección genética que afecta al crecimiento de los huesos», explicó la Dra. Rachel Buckingham, cirujana ortopédica. «Además, padece raquitismo, que es una deficiencia nutricional de vitamina D y calcio. [Sin cirugía] lo más probable es que sus piernas siguieran torciéndose y le dolieran cada vez más, y podría resultarle extremadamente difícil caminar».   

Solo se necesitaron dos horas en el quirófano a bordo del Global Mercy para que Mather tuviera una nueva oportunidad. Pero fueron los meses siguientes los que revelaron la determinación que su familia conocía tan bien. Tras la operación, se mantuvo enfocada durante meses de rehabilitación, trabajando para fortalecer sus piernas y recuperar la movilidad, ganando confianza con cada paso. 

«Era la chica más enfocada. Trabajó muy duro», comentó Emilia Osborne, la fisioterapeuta voluntaria que trabajó con Mather. «Cuando le dieron el alta, me emocioné mucho porque es una niña preciosa, y es un privilegio haber formado parte de su gran historia». 

Mientras Mather bajaba por la pasarela del buque hospital, cantaba: «Llegué con dolor y me voy con alegría. ¡Jesús lo hizo por mí!». 

Hoy, Mather está sana y se mantiene erguida, subiendo con confianza las colinas que no hace mucho tiempo parecían imposibles de escalar. Y sus esperanzas han crecido junto con su fuerza: «Quiero ir a la escuela y convertirme en doctora». 

 

 

Gracias a amigos como usted, Mather recibió una cirugía que le cambió la vida en la Global Mercy.