Abriendo el mundo para un niño: la historia de Emmanuel
la historia de Emmanuel
Para Fátima y Sorie, una joven pareja de Sierra Leona, el nacimiento de su bebé, Emmanuel, les trajo una nueva alegría al comenzar su vida como padres.
«Emmanuel es un buen niño. Lo queremos mucho», compartió Fátima.
Como era de esperarse, el pequeño se convirtió rápidamente en el centro de su mundo. Su presencia llenó su hogar de calidez, risas y un sentido más profundo de unión entre sus padres.
«Cada vez que salimos, deja que otras personas lo carguen. Siempre es amigable con todos”, dijo Fátima. “Siempre está tranquilo y no llora mucho. Emmanuel es un buen niño».
Pero cuando Emmanuel tenía poco más de un año, Fátima notó por primera vez algo inusual.
«Vi algo brillante en sus ojos, pero pensé que era algo normal», dijo.
No fue hasta que un familiar sugirió que ese brillo podría ser un signo de ceguera que comenzó a preocuparse.
«Cuando mi cuñada me dijo que Emmanuel no veía, lloré mucho», recordó Fátima. «No lo entendía porque Emmanuel era la primera persona que veía con esa condición».
Sorie estaba trabajando lejos de casa cuando recibió la noticia. «Cuando recibí la llamada de que mi hijo no veía, me sentí mal», dijo. «Les pedí que lo llevaran al hospital para que el doctor nos dijera cuál era la causa del problema».
En un hospital local, los médicos recomendaron una cirugía, pero el costo estaba fuera del alcance de la pareja.
«Ver a Emmanuel así nos entristece», dijo Fátima en voz baja.
El mundo de Emmanuel se limitaba a las sombras. Se veía obligado a moverse con cautela, dependiendo en gran medida del tacto y, a menudo, gateando en lugar de caminar.
Según Ella Hawthorne, directora del Programa Oftalmológico de Mercy Ships, esta reacción era comprensible. «Como realmente no puede ver el mundo que lo rodea, probablemente se siente más cómodo cuando está en contacto total con el suelo», explicó. «Es como cuando le pones una venda en los ojos a un adulto: uno busca mantener un mayor equilibrio y estabilidad».
Agregó que la mala visión afecta mucho más que solo al movimiento. «Si las personas tienen mala visión, les resulta difícil desenvolverse en el mundo… eso lo frenaría en muchos aspectos diferentes».
Sin tratamiento, el futuro de Emmanuel se veía incierto. A sus padres les preocupaba si alguna vez podría caminar por su cuenta o ir a la escuela.
La esperanza llegó gracias a la abuela adoptiva de Emmanuel, quien le habló a la familia sobre Mercy Ships.
«¡Nos llamó y nos dijo que Mercy Ships estaba por llegar!», dijo Sorie.
Una vez que el equipo de Mercy Ships examinó a Emmanuel, supo que sus sueños de sanidad pronto se harían realidad. A Fátima le dieron una cita para llevar a Emmanuel a la cirugía a bordo del Global Mercy.
«Cuando el doctor me dijo que podía realizar la cirugía de Emmanuel, me sentí muy feliz», dijo Fátima.
La cirugía de Emmanuel duró solo una hora, pero tendría un impacto en el resto de su vida.
«Por lo que sabemos, tenía cataratas desde que nació», explicó el Dr. Timothy Lavy, un oftalmólogo pediátrico voluntario. «Si Emmanuel no se hubiera operado, probablemente no habría podido ir a la escuela ni recibir una educación normal más adelante en su vida».
La mañana después de la cirugía trajo consigo un momento que sus padres nunca olvidarían.
Los voluntarios se dispusieron a quitarle los parches de los ojos mientras Emmanuel se quejaba. Pero, al quitarle los parches, dejó de llorar de repente.
El Dr. Lavy recordó la escena con gran claridad. «Tenía una lucha interna… ¿sigo llorando o me callo porque hay algo más importante que hacer?», dijo. «Abrió los ojos y se podía ver que tenía un mundo nuevo frente a él».
Neeltje Hietkamp, una enfermera de la sala de pediatría, observó cómo cambiaba el estado de ánimo de Emmanuel.
«Era como un bebé que veía por primera vez», dijo. «Se reía… y señalaba a su mamá porque la veía por primera vez en su vida».
Para Fátima, ese momento supuso un alivio abrumador. «Cuando le quitaron eso de los ojos, me sentí tan feliz. Dije: “¡Gracias, Dios, ¡ahora mi hijo puede ver!”».
Una vez que Emmanuel se recuperó, Fátima llevó a su hijo a reunirse con su esposo. Tan pronto como Sorie los vio, le hizo un gesto de saludo con la mano a su hijo.
«Seguía el movimiento», dijo Sorie. «¡Ahora puede ver!».
La visión de Emmanuel seguirá mejorando con el tiempo, pero sus padres ya han notado cambios notables.
«Desde que Emmanuel fue operado, cuando lo dejamos abajo, antes de que nos demos cuenta, ya ha subido las escaleras y ha vuelto a bajar sin que nadie lo ayude», dijo Fátima. «Agarra las cosas por sí mismo. Ahora va a lugares a los que antes no iba».
Más allá de la transformación de Emmanuel, la experiencia fortaleció el vínculo entre sus padres. «Nuestro amor ha crecido», compartió Fátima.
Sorie sueña con un futuro en el que su hijo pueda prosperar. «Ahora que Emmanuel se ha operado, espero que vaya a la escuela», dijo. «Espero que aprenda y se convierta en alguien en el futuro».